Sin Rumbo ni Tumbo

 



Sin brújulas.
Sin norte ni sur.
Sin rumbo ni tumbo.
Gira el mundo de hoy.

Se compra por comprar.
Se vive por vivir.
Se amasa el oro.
El alma es un templo vacío,
sin valores, con desdoro.

El hombre gira
en la esfera del estrés.
Sus pieles se consumen
en la rutina del trabajo.

Sin rumbo,
escoge pareja…
luego otra.
No quiere compromiso.
Mejor viajar sin rumbo,
como veleta.

Sin rumbo, va a una fiesta.
Se toma unos tragos.
Luego, la resaca de papaorreta:
“Soy feliz. Soy feliz.”

Sin rumbo, abraza un credo…
una religión.
Practica yoga, taichí,
cree en los chakras.
De todo hace mezcolanza,
sin averiguar qué pasa en su casa.

Hasta cuándo será hoja
que se deja vencer
por cualquier viento…
Cuando asentará la cabeza
y direccionará su vida con acierto.

El colmo del martirio:
algunos quieren ser gatos…
o perros.
¡Qué desequilibrio!

Sin tumbo ni rumbo,
¿adónde llegará
el pobre hombre?

En el cable de la red…
y los celulares,
se ha perdido.
Busca la enamorada perfecta,
el trabajo perfecto,
la dicha sin agujero,
en la montaña de la fantasía.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

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